Ebro ha abierto por primera vez a la prensa su planta de 500.000 metros cuadrados en la Zona Franca de Barcelona, donde en 1967 salió el último vehículo de la marca y donde Nissan cesó su actividad el 31 de diciembre de 2021 dejando en la calle a unos 2.500 trabajadores. Tres años después, la factoría opera como la única planta de España y Europa donde Ebro fabrica —y no solo ensambla— cuatro modelos con procesos de soldadura, pintura, montaje y control de calidad. De los cerca de 2.000 empleados actuales, alrededor de 1.000 proceden de la plantilla de Nissan, incluidos 400 ingenieros de producto, 200 de proceso y 200 especialistas en soldadura y montaje.
La nueva línea M1, corazón de la planta, mide 696 metros, cuenta con 97 estaciones de trabajo y un ciclo de 160 segundos por vehículo. La carrocería se suelda en una nave de 23.000 m² con más de 150 robots que automatizan el 95% del proceso. La distribución interior replica el Plan Cerdà de 1859, con calles perpendiculares que evitan cruces de flujo y permiten una logística suspendida que equivale a tres días de producción circulando sobre las cabezas de los operarios. Ebro agrupa la producción por lotes de color para optimizar pintura y continuidad, y un sistema de logística just-in-time inspirado en Amazon prepara más de mil piezas por unidad.
