Earthwatch Europe ha publicado un informe que indica que la contaminación metálica en Corby, en Northamptonshire, podría suponer un riesgo para la salud humana. La organización, compuesta por científicos ciudadanos, detectó niveles de metales y metaloides en 52 sitios de agua dulce y 28 muestras de suelo que superan los límites seguros para la vida acuática y la salud pública. El estudio, realizado en julio, identificó níquel en 28 muestras de agua y cadmio en seis, mientras que el suelo en las zonas de Deene Quarry y un antiguo montón de escoria mostró concentraciones elevadas de cadmio y arsénico. Dr. Sasha Woods, asesora científica del grupo, señaló que estos hallazgos sugieren la necesidad de investigaciones adicionales y acciones correctivas, especialmente en áreas cercanas a los antiguos sitios de residuos. La Agencia de Medio Ambiente (EA) de Reino Unido aceptó el trabajo de Earthwatch Europe, aunque matizó que algunos metales son naturales y que sus propias pruebas no indican un daño generalizado ni significativo. El caso tiene un trasfondo histórico: en 2009, la Corte de Justicia de Akenhead determinó que el Corby Borough Council fue negligente en la gestión de residuos tóxicos tras la demolición de las acerías en la década de 1980, lo que provocó defectos de nacimiento en niños. Tracey Taylor, madre de una niña fallecida a los cuatro días, ha liderado la campaña por la justicia durante años. El MP laborista Lee Barron exigió al North Northamptonshire Council que publique un plan para garantizar la seguridad de estos sitios, mientras que la EA y el consejo local se comprometieron a revisar los datos y tomar las acciones regulatorias necesarias.
