Duda automatizada: tres fases para el desarrollo con IA

Fuentes: My Automated Doubt Development Process
Imagen generada por IA con el prompt: Abstract editorial illustration of multiple viewpoints examining code, cool blue palette, geometric shapes representing parallel code review and quality audit
Imagen generada con IA

Un desarrollador comparte un proceso personal de ingeniería asistida por inteligencia artificial articulado en tres fases y basado en lo que denomina 'duda automatizada'. La metodología nació de la pérdida de confianza tras permitir que modelos de lenguaje realizaran tareas demasiado extensas y rápidas, sin las prácticas de ingeniería habituales.

La columna vertebral del sistema son los subagentes especializados, cada uno enfocado en una superficie de auditoría distinta: validación de documentación, excavación de suposiciones, análisis de vacíos, detección de completitud implícita, mapeo de ambigüedades, validación de código, seguridad, arquitectura de pruebas, optimización, validación de interfaz pública y lectura de ansiedad. La idea central es la cobertura por paralaje: cuantas más perspectivas independientes examinen un mismo artefacto, más defectos se detectan, de forma análoga a la profundidad que proporcionan los dos ojos humanos.

Fase 1 — Diseño. El proceso arranca con una idea y una especificación. Claude redacta el documento y, tras una lectura rápida de verificación por parte del desarrollador (2-5 minutos), se lanza un flujo de preimplementación con tres agentes que auditan calidad de diseño, alcance, completitud, brechas de documentación y supuestos ocultos. Los hallazgos (entre 10 y 25, según el alcance) se incorporan al documento. Para proyectos medianos o grandes se ejecutan iteraciones adicionales con agentes de análisis de vacíos, completitud implícita y ambigüedad. A continuación, el operador revisa la especificación entre 15 y 60 minutos y, si todo es coherente, solicita a Claude un checklist de acompañamiento.

Fase 2 — Desarrollo. Claude trabaja sobre la especificación y el checklist. El autor destaca que no delega las escrituras a subagentes, por una cuestión de confianza, y prefiere que un único terminal de Claude Code materialice el proyecto. Una vez completada la implementación, se ejecuta un flujo de postimplementación con seis subagentes que generan entre 15 y 35 hallazgos por iteración, de los cuales los primeros 15-20 suelen ser de severidad crítica o alta. El ciclo se repite hasta alcanzar el umbral de calidad deseado.

Fase 3 — Cierre y publicación. Un último flujo ('Ship'), con hasta nueve agentes, valida el contrato de API, la consistencia en tiempo de ejecución, la postura de seguridad y la idoneidad para el lanzamiento. Este flujo puede requerir dos o más iteraciones en proyectos complejos.

El autor concluye que la calidad es una negociación entre los artefactos, los agentes y el operador, y que la base del proceso es perseguir consistencia, usabilidad, legibilidad y mantenibilidad.