Este artículo explora por qué las ideas de gestión de Peter Drucker, basadas en Objetivos y Resultados Clave (OKRs), han sido más ampliamente adoptadas en Estados Unidos que las de W. Edwards Deming, a pesar de la influencia significativa de Deming en Japón y el movimiento Lean. Ambos fueron figuras clave en la gestión del siglo XX, pero sus enfoques divergieron fundamentalmente.
¿Cómo funcionan los OKRs y por qué son atractivos? Drucker propuso un sistema donde los gerentes establecen objetivos ambiciosos y luego definen Resultados Clave cuantificables para medir el progreso. Estos Resultados Clave simplifican la complejidad de la organización, proporcionando a los gerentes, a menudo sobrecargados de trabajo y atrapados en reuniones, una visión resumida y filtrada de la situación. En esencia, los OKRs transforman el caos inherente a cualquier organización grande en una presentación ordenada en una hoja de cálculo o diapositiva, facilitando la toma de decisiones y la rendición de cuentas.
El contraste con la visión de Deming: Deming criticó severamente el enfoque de Drucker, argumentando que la gestión por objetivos y números es una “enfermedad mortal”. Su filosofía se centraba en la mejora continua a través de cambios sistémicos profundos, enfatizando la necesidad de comprender la dinámica interna de la organización antes de implementar cualquier cambio. Deming promovía el “Control Estadístico de Procesos” (CEP), una técnica que analiza la variabilidad de los resultados para identificar problemas subyacentes y determinar las acciones correctivas apropiadas. A diferencia del sistema de control clásico (como un termostato que busca un punto de ajuste), el CEP busca entender por qué los resultados varían, lo que requiere una investigación mucho más profunda.
¿Por qué Drucker triunfó? La razón principal radica en la limitación de recursos (tiempo y atención) de los gerentes. El sistema de Drucker ofrece una solución rápida y sencilla para gestionar la complejidad, mientras que el enfoque de Deming exige una inversión significativa de tiempo y esfuerzo para comprender y transformar la organización. Deming reconocía que algunos datos cruciales para la gestión son inherentemente desconocidos o inalcanzables, lo que implica una investigación continua y potencialmente frustrante. En resumen, Drucker ofrece una herramienta práctica y fácil de usar, mientras que Deming propone una filosofía de mejora continua que requiere un compromiso profundo y a menudo incómodo.
Aplicaciones y consideraciones: Los OKRs son ampliamente utilizados en empresas tecnológicas como Google, y en organizaciones que buscan establecer objetivos claros y medir el progreso. El enfoque de Deming, aunque menos común en la gestión diaria, es fundamental para la mejora de procesos en sectores como la manufactura y la atención médica, donde la comprensión profunda de los sistemas es crucial para la calidad y la seguridad. La elección entre ambos enfoques depende de la cultura organizacional, los recursos disponibles y la disposición a abrazar un cambio sistémico a largo plazo.
