La guerra en Ucrania ha incorporado una tecnología que permite a los drones y robots detectar enemigos mediante el sonido, eliminando la necesidad de visión visual. Rusia y Ucrania están equipando sus sistemas de ataque con micrófonos para escuchar motores, conversaciones y movimientos desde distancias que superan el alcance de las cámaras. Esta evolución, que comenzó con los drones de emboscada Zhdun en 2024, ha sido confirmada por fabricantes rusos como Ushkuynik y ucranianos como Ptashka. La empresa ucraniana Ptashka afirma que sus drones pueden detectar conversaciones a 20-30 metros, vehículos ligeros a 100 metros y maquinaria pesada a 200 metros. Por su parte, DevDroid ha integrado altavoces en sus robots para emitir mensajes de rendición o contactar con heridos, una capacidad que ha permitido la rendición de militares rusos ante máquinas. Esta tendencia se enmarca en la red acústica Sky Fortress de Ucrania, que ya localiza drones enemigos. La integración de estas señales en plataformas de información militar podría permitir estimar posiciones de fuentes sonoras con mayor precisión. Aunque el viento y el ruido ambiental limitan la precisión de un solo micrófono, la proliferación de sensores conecta la guerra a una red de detección acústica, reduciendo las zonas donde los soldados pueden operar sin dejar rastro.
