Imágenes por satélite de la base de pruebas de Jilintai, en Mongolia Interior, han revelado dos estructuras rectangulares endurecidas con techos retráctiles cuyas dimensiones no encajan con los silos para misiles balísticos intercontinentales como los DF-31 o DF-41 que China ha venido construyendo en los últimos años. Según un informe del analista Eli Tirk, del Air University estadounidense, las nuevas construcciones son demasiado pequeñas y poco profundas para albergar armamento nuclear, pero sí se ajustan a misiles balísticos de corto y medio alcance, misiles de crucero o sistemas hipersónicos como el DF-17.
El hallazgo se interpreta como una posible nueva capacidad de ataque convencional rápido: lanzadores diseñados para saturar las defensas enemigas en los primeros compases de una crisis, en lugar de servir como elemento de disuasión nuclear. Tirk advierte de que un despliegue suficiente permitiría al Ejército Popular pasar rápidamente de un bloqueo naval a una campaña masiva de ataques contra objetivos en Taiwán, bases estadounidenses en la primera cadena de islas o agrupaciones navales desplegadas en la región.
Los techos retráctiles, ya empleados en otras instalaciones chinas, mantienen ocultos los sistemas de lanzamiento hasta el último momento y los protegen frente a ataques de precisión y drones. Los autores del informe reconocen que la función exacta de las estructuras sigue sin estar confirmada y que podrían albergar instalaciones subterráneas más profundas de lo que muestran las fotografías.
