Dos momias incas de hace 500 años confirman que la viruela la trajeron los europeos

Fuentes: Dos momias incas de hace 500 años confirman que la viruela la trajeron los europeos, xataka.com

Dos momias incas de hace 500 años confirman que la viruela la trajeron los europeos

Un equipo internacional de científicos ha logrado lo que durante décadas fue objeto de debate historiográfico: demostrar con evidencia genética directa que la viruela no existía en América antes de la llegada de los europeos. El hallazgo, publicado en la revista Science, se basa en el análisis de ADN del Variola virus extraído de dos momias halladas en el norte de Chile, y representa el linaje más antiguo de este patógeno jamás recuperado en el continente americano.

El descubrimiento tuvo lugar en el yacimiento arqueológico conocido como Camarones 9, situado en la ensenada de Camarones, en el desierto de Atacama. Allí, entre las décadas de 1960 y 1980, los arqueólogos recuperaron varios individuos momificados en posición fetal y envueltos en textiles, conservados de manera excepcional gracias a la sequedad, la falta de lluvias y la alta salinidad del entorno, condiciones que crearon una auténtica cápsula del tiempo para el material orgánico.

Las dos momias que han proporcionado la evidencia clave corresponden a una mujer de entre 30 y 35 años y a un joven que apenas superaba los 20. En su día, los investigadores ya habían apreciado lesiones cutáneas en los cuerpos, aunque las atribuyeron inicialmente a la exposición al arsénico. El avance definitivo llegó cuando un equipo de las universidades de Chile, Tarapacá y el Trinity College Dublin decidió analizar 13 muestras óseas en busca de bacterias como las de la tuberculosis. La sorpresa fue mayúscula cuando, al examinar dos fémures, aparecieron vestigios del Variola virus.

Mediante una combinación de datación por carbono-14 y el análisis del reloj molecular del propio patógeno, los expertos situaron las muestras en una horquilla temporal comprendida entre 1492 y 1631, es decir, en las primeras décadas de la colonización europea. La cepa identificada fue catalogada dentro del linaje CAM9 y, al compararla con muestras históricas, los genetistas pudieron situarla en una posición evolutiva intermedia entre las antiguas cepas vikingas europeas (de alrededor del año 1000) y las cepas posteriores que provocaron brotes en lugares como Lituania en el siglo XVII.

Esta ubicación filogenética es la prueba definitiva de que la viruela llegó desde el Viejo Mundo. Si el virus hubiera sido originario de América, su rama evolutiva se habría separado genéticamente de las muestras euroasiáticas. Sin embargo, su posición intermedia confirma genéticamente lo que los documentos de la época ya apuntaban: que la enfermedad viajó con los colonizadores. Los registros históricos documentan el primer gran brote en La Española en 1518, desde donde se extendió rápidamente por el continente, diezmando imperios como el azteca y el inca.

El estudio aporta además un dato microbiológico fascinante. Cuando los virus de origen animal se especializan en el ser humano, tienden a perder genes con el tiempo. Las cepas vikingas ya habían perdido parte de su genoma original, pero la cepa letal encontrada en Camarones había inactivado hasta 49 genes. Curiosamente, esa cifra coincide exactamente con la de la viruela moderna que circuló en el siglo XX antes de su erradicación. Esto sugiere que, cuando el patógeno llegó a América, ya había alcanzado su óptimo evolutivo como parásito humano y no necesitó adaptarse a sus nuevas víctimas, lo que contribuyó a la magnitud catastrófica de las epidemias.

El hallazgo cierra así un antiguo debate: la hipótesis de que alguna variante de viruela pudiera haber existido en América de forma aislada antes del contacto europeo queda descartada. Se trata de los primeros genomas antiguos de viruela recuperados en el continente y constituyen una pieza clave para entender el colapso demográfico que siguió a la conquista, en el que las enfermedades pudieron jugar un papel aún mayor del que las crónicas bélicas suelen reconocer.

En definitiva, la ciencia ofrece ahora una confirmación molecular de una tragedia histórica: la viruela, uno de los mayores azotes de la humanidad, fue introducida en América por los europeos y devastó a poblaciones que no habían desarrollado ninguna defensa inmunitaria contra ella.