Dos nuevos estudios presentados por el American College of Cardiology refuerzan la evidencia de que las personas que consumen cannabis tienen más probabilidades de sufrir un infarto que las que no lo hacen, incluso entre adultos jóvenes y sin factores de riesgo cardiovascular. El primero, un estudio retrospectivo con más de 4,6 millones de personas menores de 50 años sin comorbilidades cardiovasculares relevantes, halló que los consumidores de cannabisPresentaban un riesgo seis veces mayor de infarto, cuatro veces mayor de accidente cerebrovascular isquémico, dos veces mayor de insuficiencia cardíaca y tres veces mayor de mortalidad cardiovascular tras un seguimiento medio superior a tres años. El segundo, un metaanálisis de 12 estudios previos con más de 75 millones de participantes (edad media de 41 años), concluyó que los usuarios activos de cannabis tienen 1,5 veces más riesgo de infarto. Siete de los doce trabajos analizados encontraron una asociación positiva significativa, cuatro no hallaron diferencias y uno mostró una asociación ligeramente negativa. Los investigadores desconocen los mecanismos exactos, pero apuntan a posibles efectos sobre el ritmo cardíaco, el aumento de la demanda de oxígeno del miocardio y la disfunción endotelial; uno de los estudios incluidos detectó que el pico de riesgo se produce aproximadamente una hora después del consumo. El autor principal, Ibrahim Kamel, de la Escuela de Medicina Chobanian & Avedisian de la Universidad de Boston, defendió que la pregunta sobre consumo de cannabis forme parte de la evaluación clínica cardiovascular, igual que la relativa al tabaco, y reclamó una advertencia pública clara sobre estos riesgos. Las limitaciones incluyen la naturaleza retrospectiva de los datos y la imposibilidad de controlar el tiempo, la cantidad de consumo o el uso concomitante de otras sustancias.
