Dos investigaciones recientes sugieren que los medicamentos GLP-1, como la semaglutida (Ozempic y Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro y Zepbound), podrían reducir el riesgo de sufrir infecciones graves, incluida la tuberculosis, especialmente en personas con diabetes tipo 2. Un estudio publicado a finales del mes pasado en Nature Communications comparó los historiales médicos de usuarios de GLP-1 con los de pacientes tratados con otros fármacos antidiabéticos entre 2017 y 2025, y halló que quienes tomaban GLP-1 tenían significativamente menos probabilidades de ser diagnosticados de tuberculosis durante un periodo de hasta cinco años. La tuberculosis mató a aproximadamente 1,2 millones de personas en 2024, y sus autores subrayan que los GLP-1 podrían aportar ventajas adicionales más allá de sus beneficios metabólicos ya conocidos.
Por su parte, un estudio publicado a principios de agosto en BMJ, centrado en los efectos cardiovasculares de la tirzepatida, encontró que los usuarios de este fármaco también presentaban menos infecciones que requirieran hospitalización, una menor mortalidad general y una menor mortalidad por infección en comparación con un antidiabético más antiguo. Los autores plantearon que parte de la mejora en supervivencia podría deberse a la reducción de infecciones bacterianas graves, y no solo a mecanismos cardiovasculares. Ambos trabajos son observacionales y retrospectivos, por lo que solo muestran correlación y no causalidad. Los investigadores piden ensayos prospectivos y estudios de laboratorio para confirmar el vínculo y esclarecer si el efecto se debe a la pérdida de peso, al control glucémico o a otros mecanismos.
