Un equipo liderado por el biólogo sintético George Church ha logrado que dos códigos genéticos distintos funcionen en paralelo en un mismo sistema de traducción, sin necesidad de modificar el código que utiliza cada proteína de la célula. El avance se describe en un nuevo artículo y se probó en un sistema acelular, no en células vivas.
El sistema de traducción celular depende de los ARN mensajeros, los ARN de transferencia (tRNA) y los ribosomas. Las enzimas que cargan cada tRNA con su aminoácido correspondiente son clave para mantener la fidelidad del código. Alterar ese código suele exigir reescribir una enorme cantidad de genes, lo que ha frenado la investigación con aminoácidos artificiales.
La clave del nuevo trabajo está en una zona del tRNA que se aparea con el ARN del ribosoma: aunque esa región es bioquímicamente esencial, su secuencia es idéntica en todos los tRNA. Los investigadores modificaron esa secuencia en una población de tRNA y alteraron a la vez una población de ribosmas para restablecer el apareamiento. Así crearon dos conjuntos de tRNA, cada uno compatible solo con su propia población de ribosmas.
Tras desarrollar un método propio para verificar que los tRNA modificados podían cargarse con aminoácidos, comprobaron que un mismo ARN mensajero producía dos proteínas diferentes según el código empleado. Los autores subrayan que el siguiente reto será trasladar el sistema a células vivas, donde los ribosomas alternativos podrían generar proteínas truncadas o malformadas.
