El Galaxy Ring fue uno de los productos más anticipados de Samsung cuando se presentó en el Mobile World Congress de 2024. Dos años después, la compañía coreana no ha renovado el dispositivo ni ha dado pistas sobre una próxima generación. En el reciente Samsung Unpacked de Londres, donde se anunciaron los nuevos plegables, el Galaxy Watch9 y el Galaxy Watch Ultra2, el anillo inteligente brilló por su ausencia: no se expuso en la zona de demos y los responsables de la marca confirmaron que simplemente no lo habían llevado, aunque sigue a la venta.
El mercado de anillos inteligentes, aunque creciente, sigue siendo un nicho diminuto. Fortune Business Insights lo valora en 518,9 millones de dólares para este año, pero IDC estima que en 2026 se enviarán solo 4,9 millones de unidades de smart rings frente a 159,7 millones de relojes inteligentes. Además, Samsung compite en desventaja frente a Oura, que controla el 74% del mercado con cinco generaciones desde 2018, mientras que Samsung y Ultrahuman apenas alcanzan el 9% cada una. El precio del Galaxy Ring (449 euros), superior al de varios relojes, tampoco ayuda a impulsar la categoría. La propia lógica del producto —pocas funciones, ciclo de renovación más largo— sugiere que el silencio de Samsung puede ser deliberado más que un abandono.
