Documentos financieros auditados de OpenAI, filtrados al periodista Ed Zitron y revisados por el Financial Times, muestran que la compañía multiplicó sus ingresos por 3,5 entre 2024 y 2025, al pasar de 3.700 millones a 13.070 millones de dólares, con una facturación mensual cercana a los 2.000 millones a finales del pasado año. Sin embargo, ese crecimiento queda eclipsado por unos gastos todavía mayores. Solo la partida de investigación y desarrollo se disparó de 7.810 a 19.180 millones de dólares, e incluyó 10.590 millones abonados a Microsoft por servicios de cómputo y entrenamiento de modelos.
El coste de producción y distribución del producto también se triplicó, al pasar de 2.650 a 7.500 millones, reflejo del gasto computacional derivado de atender un volumen creciente de consultas de usuarios. A ello se suman los costes comerciales, que pasaron de 1.110 a 5.730 millones de dólares. En conjunto, la pérdida operativa de OpenAI se amplió de 8.780 millones en 2024 a 20.920 millones en 2025, una cifra que la propia empresa presenta a los inversores como un obstáculo en su camino hacia la rentabilidad, prevista para 2030. En términos relativos, no obstante, la pérdida operativa mejoró: pasó de representar el 237 % de los ingresos en 2024 al 160 % en 2025. La filtración coincide con la presentación confidencial de documentación ante la SEC, paso previo a una esperada salida a bolsa.
