Documentos del Ministerio de Defensa revelan vertido de PFAS en la antigua base aérea de Upper Heyford
Documentos históricos del Ministerio de Defensa británico (MOD), divulgados recientemente y obtenidos por la BBC, han reavivado la alarma por la posible contaminación con sustancias químicas permanentes —conocidas como PFAS o "sustancias eternas"— en la antigua base aérea de la RAF Upper Heyford, en Oxfordshire, actualmente propuesta para un desarrollo urbanístico de 9.000 viviendas.
Según las evaluaciones realizadas en 1997, cuando el MOD buscaba vender el terreno tras cuatro décadas de presencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, se describen "productos químicos de extinción de incendios" vertidos por el desagüe en la zona de entrenamiento contra incendios, donde los bomberos practicaban apagando un avión en llamas sobre una "piscina" de combustible. La lista de contaminantes potenciales de esta zona incluye gasolina, aceite, lubricantes, disolventes y, precisamente, los agentes químicos de las espumas ignífugas, que eran "drenados al sistema de alcantarillado pluvial".
Pruebas realizadas por residentes y por la propia Agencia de Medio Ambiente (EA) en seis arroyos de la zona han detectado niveles elevados de PFOS, uno de los compuestos utilizados en las espumas antiincendios, considerado cancerígeno para los humanos y prohibido en Inglaterra y Gales. Una de las muestras arrojó una concentración de 27.823 nanogramos por litro, cuando el Estándar de Calidad Ambiental (EQS) para aguas superficiales interiores es de apenas 0,65 ng/l —es decir, más de 40.000 veces por encima del límite permitido.
El experto en ciencias forenses ambientales y PFAS, el doctor David Megson, advirtió de que "parece otro caso preocupante en el que estos productos químicos fueron ampliamente utilizados y han escapado al medio ambiente. Solo décadas después estamos empezando a comprender el daño que pueden haber causado". La Agencia de Medio Ambiente ya había señalado que las bases militares y los aeropuertos son puntos críticos de contaminación por PFAS, dado el uso intensivo de estas espumas durante décadas.
Una de las evaluaciones de riesgo ambiental de 1997 advertía, además, de que en caso de contaminación del suelo y las aguas subterráneas "la salud humana podría verse afectada negativamente por contacto dermatológico, inhalación e ingestión tanto de suelos como de agua". El documento también alertaba del riesgo para el ganado que pasta en los terrenos y las explotaciones colindantes.
Los documentos no recogen evidencia alguna de que antes de 1997 se hubieran realizado pruebas o labores de descontaminación específicas para PFAS en el emplazamiento. La empresa promotora Dorchester Living, propietaria actual del suelo y responsable de la solicitud para construir 9.000 viviendas, ha declarado que no se habían realizado análisis previos de PFAS.
Ante la gravedad de los hallazgos, el diputado local Calum Miller, representante de Bicester y Woodstock, afirmó que el nivel de detalle de los documentos hace que las pruebas sean "más urgentes que nunca". Miller anunció que se reunirá próximamente con el ministro responsable de las sustancias eternas en el DEFRA (ministerio de Medio Ambiente), en un encuentro al que también asistirán funcionarios del Departamento de Salud: "Los residentes locales están comprensiblemente muy ansiosos. De no saber prácticamente nada sobre este asunto hace unos meses, han pasado a ser conscientes de que podría haber algo muy grave a las puertas de su casa. Lo que buscan son respuestas a las múltiples preguntas que tienen".
La comunidad también se ha movilizado. Charlie Henry, del grupo comunitario Gallos Brook, explicó que llevan meses analizando los cursos de agua "para demostrar que hay niveles altos en muchos arroyos alrededor de la base. Hay 14 arroyos que salen de esta base hacia distintas localidades. Pedimos a la Agencia de Medio Ambiente y al Cherwell District Council que los analicen, porque los niños juegan en ellos, los perros se bañan en ellos... es muy serio". Residentes como Leigh Radwell han expresado su preocupación por la posible contaminación de los cultivos de sus huertos, y al menos tres vecinos han señalado a la BBC que participarían en pruebas de sangre si se ofrecieran.
En cuanto a las responsabilidades institucionales, el MOD ha indicado que no tiene jurisdicción sobre terrenos que ya no son de su propiedad ni mantiene, aunque afirma que cualquier reclamación de los propietarios actuales se gestionará caso por caso. La Agencia de Medio Ambiente, por su parte, ha asegurado que investigará las denuncias de contaminación, pero recuerda que la responsabilidad sobre terrenos contaminados recae en la autoridad local. Por ahora, un portavoz del Cherwell District Council ha señalado que no tiene constancia de evidencia que sugiera un riesgo inmediato para la salud de los residentes, aunque los vecinos discrepan y aseguran haber reportado el problema en reiteradas ocasiones.
La publicación de estos archivos marca un punto de inflexión en un caso que combina legado militar, salud pública y un proyecto urbanístico de gran envergadura, y deja en el aire una cuestión clave: quién debe asumir la responsabilidad de limpiar un terreno que durante generaciones fue utilizado con fines de defensa y que ahora podría albergar a miles de familias.
