Diseñar es elegir el compromiso correcto

Fuentes: Design is compromise

Toda decisión de diseño implica renunciar a algo. La palabra «compromiso» se ha ganado una mala fama injustificada, porque renunciar a opciones no equivale a fallar: es la esencia misma del proceso de decidir. Cada vez que se adopta un enfoque, se descartan automáticamente otros caminos. El término «tradeoff» describe mejor esa relación, ya que intercambias una debilidad por una fortaleza.

Los buenos productos son opinados: asumen con claridad qué no saben hacer bien para sobresalir en otra cosa. Pretender gustar a todos conduce inevitablemente a la mediocridad, porque intenta cubrir un espectro amplio de capacidades sin destacar en ninguna. Un diseño pensado para un público amplio puede funcionar, pero sigue siendo un compromiso.

La clave está en identificar qué concesiones encajan con la audiencia a la que se dirige el producto. Mostrar con honestidad las debilidades elegidas, en favor de una fortaleza definida, es lo que diferencia un diseño excelente de uno tibio. Hacer esas difíciles elecciones es, precisamente, lo que justifica el trabajo del diseñador. Estar orgulloso de los propios compromisos es, por tanto, una señal de oficio, no de debilidad.