Partiendo del artículo de Nikita Prokopov sobre por qué la mayoría de temas de resaltado de sintaxis fallan, el autor se propuso crear su propio esquema de colores para código. Tras comprobar que no recordaba qué color usaba para las clases en su tema de VSCode, concluyó que su tema tenía demasiados tonos y carecía de función real. Los intentos de crear un tema claro para integrarlo en una estética minimalista de su sitio web fracasaron: los colores oscuros necesarios para contrastar con el fondo blanco resultaban apagados y recargaban la página.
El ejercicio le llevó a replantearse la pregunta de fondo: ¿por qué resaltar el código en absoluto? Identificó dos motivos: distinguir el código del resto (atención selectiva) y localizar elementos concretos con la vista. A partir de ahí se preguntó qué elementos merecen destaque y cuáles deberían pasar desapercibidos.
Probó a eliminar todo el color y dejar el código en negro sobre blanco, pero el resultado era tan plano que obligaba a leer carácter a carácter. Volvió entonces a la jerarquía visual, asignando más peso a los comentarios (descripciones de alto nivel), las definiciones de variables y funciones, y las palabras clave de control de flujo (return, throw, yield). Por el contrario, redujo la presencia visual de palabras clave comunes como let o const, y atenuó la puntuación para que no distrajera.
El resultado es un tema donde el resaltado refleja la atención real del lector: destaca lo semántico y atenúa lo puramente sintáctico, complementado con resaltado dinámico por clic para referencias y_scope. El autor presenta este enfoque como una herramienta funcional, no decorativa.
