Dinamarca planea construir una isla artificial en el mar del Norte, la North Sea Energy Island, que funcionará como un gran nodo energético para conectar parques eólicos marinos de varios países europeos. La infraestructura, gestionada por la operadora Energinet, se ubicará a entre 80 y 100 kilómetros de la costa oeste de Jutlandia, tendrá un coste estimado de 28.000 millones de euros según la Agencia Internacional de la Energía y arrancará con una capacidad de 3 GW, ampliable a 10 GW en 2040, suficiente para abastecer a unos diez millones de hogares.
La isla combinará electricidad, producción de hidrógeno verde para barcos y aviones, y almacenamiento energético. Agrupar la conexión de varios parques eólicos en un único punto permite repartir costes de infraestructura y situar las turbinas más lejos de la costa, donde el viento es más constante. Las conexiones internacionales se coordinarán con operadores como Elia (Bélgica) y Amprion (Alemania), y la unión con la red eléctrica danesa se realizará en Revsing, municipio de Vejen.
El proyecto nació del acuerdo climático danés de 2020 y se consolidó en mayo de 2022 con un pacto entre los ministerios de Energía de Alemania, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca, en línea con el objetivo europeo de neutralidad climática para 2050. No obstante, la fecha de puesta en marcha se ha retrasado desde 2033 hasta al menos 2036, y aún debe obtener los permisos ambientales. La producción de hidrógeno depende además de la evolución tecnológica y de la rentabilidad frente a producirlo en tierra.
