El gobierno centroizquierdista de Dinamarca ha presentado una reforma educativa que permitirá a los docentes utilizar la fuerza física para mantener el orden en las aulas, una medida que entrará en vigor en agosto de 2027. Esta propuesta, presentada el jueves 8 de octubre, revierte la prohibición de la violencia física en el sistema escolar, vigente desde 1967, y genera una fuerte controversia en el país escandinavo.
La legislación actual solo autoriza el uso de fuerza si un estudiante representa una amenaza inmediata para su propia seguridad, la de otros o para el patrimonio escolar. La nueva norma amplía las circunstancias para permitir la intervención física ante acoso, insultos o interrupciones significativas de la clase. Los docentes podrán retener a un alumno, mantenerlo en su lugar o trasladarlo a otra sala contra su voluntad si, por ejemplo, lanza alimentos durante una clase de economía doméstica o reproduce música a volumen alto en su teléfono móvil sin cumplir las indicaciones.
La iniciativa responde a la presión de la central sindical de docentes (Danmarks Lærerforening), que ha abogado por mayor flexibilidad para gestionar estudiantes que se niegan a mantener el silencio o a abandonar la sala cuando se les pide. La medida busca equilibrar la necesidad de seguridad con la realidad de la gestión de la disciplina en el entorno escolar contemporáneo.
