En su ensayo 'On the foolishness of natural language programming', Edsger W. Dijkstra desmiente la creencia de que la programación en el lenguaje natural de los humanos simplificaría la interacción con las máquinas. Dijkstra sostiene que la historia de la matemática y la informática demuestra que los sistemas formales, aunque requieren precisión, son la única vía viable para evitar errores lógicos y garantizar la legitimidad de los resultados. El autor argumenta que la complejidad de la comunicación humana no se resuelve con interfaces más amplias, sino que aumenta la carga de trabajo en ambos extremos. Dijkstra critica la tendencia a ignorar la necesidad de disciplina intelectual, señalando que el lenguaje natural es inherentemente propenso a la ambigüedad y al error. Para él, la virtud de los símbolos formales radica en su capacidad para eliminar el 'nonsens' (nonsentido) de manera sistemática, permitiendo que cualquier persona, no solo genios, logre resultados complejos. El texto concluye que intentar programar en lenguajes naturales sería tan difícil de implementar como de usar, y que la ciencia de la computación se habría estancado sin la abstracción formal. Esta visión técnica y crítica al 'natural language programming' sigue siendo relevante para entender los fundamentos de la ingeniería de software y la comunicación humano-máquina.
