Un ensayo matemático reúne seis rompecabezas clásicos que, pese a su apariencia dispar, comparten una misma idea elegante: añadir un elemento aparentemente superfluo al problema para simplificar su resolución y después descartarlo. El primero es el célebre acertijo de los diecisiete camellos: un mercader muerto deja sus animales a repartir en proporciones de un medio, un tercio y un noveno —suma 17/18—, lo que obliga al fraccionamiento. Un comerciante resuelve la situación prestando un camello, formando dieciocho, que ya admiten un reparto entero, devolviendo luego el animal prestado.
El segundo puzzle plantea el problema de los marineros y el mono: cinco náufragos se turnan para tomar un quinto del montón de cocos, dejando siempre un coco sobrante para el mono, y al amanecer los cocos restantes se dividen en cinco partes iguales; se busca el número mínimo inicial. El tercero adapta una fórmula de teoría de grafos: E = V−1 vale para árboles, pero el examen pregunta por un bosque de dos árboles con diez vértices; la solución exige introducir un vértice o arista adicional. El cuarto puzzle indaga si, con cuatro monedas sospechosas y una balanza de dos platillos, basta con dos pesadas para identificar la falsa y saber si es pesada o ligera, y qué objeto extra lo haría posible. El quinto pregunta por el número esperado de cartas a repartir hasta encontrar un jack en una baraja de 52. El sexto define una operación de "gran intercambio" sobre una baraja numerada y pide demostrar que N+1 intercambios sucesivos la devuelven a su orden original.
El hilo conductor es el "truco del camello": sumar uno (o añadir un elemento) para convertir una división imposible en una entera, resolver, y restar. El texto aplica esta idea a un acertijo de calentamiento con restos módulo 3, 5 y 7, cuya respuesta es 104, y remite a una entrada de MathOverflow y a un blog de Tivadar Danka para más ejemplos. La técnica, recuerda el autor, tiene aplicaciones reales, como el reparto de escaños en órganos de gobierno según población, donde métodos como el de Hamilton enfrentan problemas análogos.
