La creciente proliferación de textos generados por modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) ha desatado una carrera para desarrollar herramientas y técnicas de detección. La pregunta inicial planteada en un foro online se centra en la existencia de APIs o sistemas capaces de identificar contenido creado por IA. La dificultad radica en que la capacidad de detección es difícil de refutar, lo que ha llevado a que los escritores humanos deban modificar deliberadamente su estilo para evitar ser acusados de usar LLMs, a menudo imitando errores o reduciendo la calidad de la escritura. Una herramienta destacada es Pangram, que ha publicado un estudio sobre su detector y ofrece una API (con posible necesidad de solicitud de acceso). La detección humana se basa en la experiencia y el reconocimiento de patrones, mientras que los sistemas probablemente utilizan modelos de aprendizaje automático entrenados con textos generados por IA. Irónicamente, la acusación de usar un LLM ahora se considera una señal de alta calidad en la escritura.
