Un equipo internacional de investigadores ha identificado una estrella y su planeta más cercano cuyos campos magnéticos interactúan de forma periódica, un fenómeno nunca observado directamente hasta ahora. El sistema, llamado GJ 436, está formado por una enana roja de la mitad de masa del Sol situada a unos 30 años luz de la Tierra, y por un exoplaneta aproximadamente cuatro veces más masivo que el planeta azul que completa una órbita cada 2,6 días. La proximidad entre ambos cuerpos provoca que sus campos magnéticos lleguen a solaparse, lo que se traduce en un brillo recurrente detectable desde telescopios en la Tierra.
El hallazgo, basado en el análisis más exhaustivo realizado hasta la fecha de los fulgores de la estrella, confirma una predicción teórica formulada hace años: cuando un planeta orbita muy cerca de su estrella anfitriona y cuenta con un campo magnético suficientemente intenso, ambos campos pueden acoplarse y producir efectos observables. Casos previos, como el de una estrella joven que emite llamaradas en respuesta a la órbita de su planeta más interno, ya sugerían este tipo de interacción.
Los exoplanetas con órbitas de pocos días son habituales en la galaxia, aunque sus condiciones resultan extremas comparadas con el Sistema Solar: presentan vapor metálico en la atmósfera o capas gaseosas expandidas hasta densidades muy bajas. El estudio de GJ 436 abre una vía para caracterizar los campos magnéticos de exoplanetas cercanos y para entender cómo la interacción magnético-estelar influye en su evolución atmosférica.
