Las autoridades de Países Bajos desmantelaron una botnet compuesta por más de 17 millones de dispositivos, gestionada por 200 servidores, en una operación conjunta de la policía y el Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC). La acción se inició tras el informe de un investigador de seguridad sobre la extensa red. La infraestructura de alojamiento estaba en Países Bajos. La policía incautó varios servidores de la botnet en un proveedor de hosting, y este desconectó la red al comprobar su uso delictivo. Según el NL Times, la botnet estaba vinculada a ASOCKS, una empresa rusa que ofrece servicios de proxies residenciales, utilizados para ocultar ubicaciones o identidades mediante el enrutamiento del tráfico a través de dispositivos de terceros. Estos servicios suelen emplearse para actividades ilícitas como ataques DDoS, servidores de comando y control, phishing y scraping. El NCSC advirtió que los proxies residenciales dificultan la mitigación del cibercrimen al simular tráfico legítimo.
Desmantelada una botnet de más de 17 millones de dispositivos
