Una nueva oleada de deslizamientos de tierra y lluvias intensas ha causado aproximadamente 30 muertes en Nepal, sumándose a las 1.400 víctimas mortales del desastre de agosto. La autoridad nacional de gestión de desastres indica que más de 1.900 familias han sido afectadas desde finales de la semana pasada, con más de 240 viviendas dañadas y carreteras, edificios y puentes arrastrados por las inundaciones. En la región del Annapurna, crucial para la economía del país, cientos de trekkers han tenido que interrumpir sus rutas para alcanzar la seguridad, siendo rescatados por helicóptero en los distritos de Manang y Mustang. El circuito, que suele durar hasta tres semanas, ha visto a los excursionistas cruzar caminos colapsados y puentes arruinados, lo que ha prolongado sus viajes de regreso a tres o cuatro días. Varios trekkers, como Jake Stacy y Andrew Graham, reportan trayectos peligrosos y situaciones de aislamiento, mientras que guías locales describen el estrés mental adicional debido a la memoria reciente del desastre de agosto. Aunque no se han registrado muertes en la región de trekking, cuatro cuerpos fueron recuperados y 12 personas siguen desaparecidas tras un avaranada cerca de Himlung Peak. Autoridades mantienen a unos 700 trekkers en Pokhara, retrasando la apertura de la ruta por la presión de la industria turística, mientras que visitantes indios han sido redirigidos por el cierre de carreteras.
