Descubrimiento de la memoria trófica en astas de ciervo y su legado científico

Fuentes: Trophic Memory in Deer Antlers and Planarian Flatworms

El biólogo Michael Levin ha reunido una colección única de astas de ciervo que demuestran un fenómeno conocido como memoria trófica. Cuando una asta sufre una lesión en un punto concreto, se forma un callo y cicatriza; la asta se desprende al final de la temporada y al año siguiente crece una nueva asta con una rama adicional exactamente en el lugar de la lesión anterior. Este hallazgo fue realizado por Anthony B. Bubenik y su hijo George A. Bubenik entre los años 1960 y 1990. Las astas de ciervo son estructuras enormes que se regeneran anualmente a una velocidad de hasta 1-1,5 cm al día, incluyendo hueso, vasos sanguíneos, nervios y piel (terciopelo). A diferencia de los cuernos, las astas se desprenden y regeneran por completo, demostrando que los mamíferos adultos poseen una capacidad regenerativa masiva. La memoria trófica implica que la información sobre la ubicación de la lesión se almacena en el tejido y se transmite a la nueva estructura, un proceso que no puede explicarse únicamente mediante gradientes químicos o redes genéticas. Levin y su grupo han replicado este tipo de memoria en planarias, gusanos planos que regeneran todo su cuerpo. En 2008, una estudiante de su laboratorio, Laryssa Wozniak, cortó en agua planarias de dos cabezas que habían sido inducidas mediante una breve modulación de su patrón bioeléctrico. A pesar de tener un genoma normal, los fragmentos regeneraron dos cabezas, demostrando que la memoria morfogenética persiste. Posteriormente, en 2019, Fallon Durant descubrió un tercer tipo de gusano inestable que, al ser cortado, produce al azar una o dos cabezas, como una ilusión visual bistable. La memoria para 'cuántas cabezas debo tener' se almacena en un circuito bioeléctrico que puede visualizarse con tintes sensibles al voltaje. Levin predice que este tipo de memoria contrafactual constituye la base evolutiva de la capacidad de viaje mental en el tiempo de los cerebros avanzados. La colección de astas, que Levin heredó de George Bubenik en 2005, fue escaneada mediante tomografía computarizada en la Escuela de Veterinaria de Tufts. Estas investigaciones tienen profundas implicaciones para la medicina regenerativa y la comprensión de la inteligencia colectiva celular, mostrando que la experiencia fisiológica puede reescribir la memoria morfológica más allá del ADN.