Un equipo de científicos de la Facultad de Medicina Duke-NUS, en colaboración con la Universidad de Cardiff y el Hospital General de Singapur, ha identificado las vías moleculares que explican por qué el ejercicio físico resulta especialmente beneficioso para las personas mayores. El estudio, publicado en PNAS, describe cómo la vía mTORC1, encargada de equilibrar la síntesis y eliminación de proteínas musculares, se desregula con la edad al inclinarse hacia la producción de nuevas proteínas. Esto provoca la acumulación de proteínas dañadas, estrés celular y pérdida progresiva de fuerza. Los investigadores comprobaron en moscas de la fruta y ratones que esta desregulación depende de DEAF 1, cuya actividad se ve frenada por las proteínas FOXOs, menos activas con el envejecimiento. El ejercicio físico reactiva las FOXOs y restaura el equilibrio en la renovación proteica, además de estimular la producción de células madre musculares. Los autores señalan que el hallazgo no solo tiene implicaciones para adultos mayores, sino también para pacientes que hayan perdido masa muscular tras cirugías, caídas o enfermedades como el cáncer, aunque advierten de que el ejercicio no basta para todos y de que aún hay que confirmar que los mecanismos observados en animales son extrapolables a humanos.
