Un científico de 30 años, el doctor George Greiff, descubrió en la isla de Wight una nueva especie de hongo, bautizada como "moss die-back", que mata de forma selectiva al musgo estrella de brezal (heath-star moss), una especie invasora llegada del hemisferio sur en la década de 1940 que hoy coloniza brezales, dunas, acantilados e incluso superficies de asfalto en el Reino Unido. El hallazgo, confirmado mediante secuenciación de ADN con colaboradores británicos y franceses, se ha documentado en forma de anillos de musgo muerto en el parque nacional de Bannau Brycheiniog, en el sur de Gales, donde el hongo permite de nuevo el crecimiento de brezo y otras plantas nativas.
El hongo, pariente cercano del que causa el "ash die-back" —que ha matado hasta 80 millones de fresnos en el país—, se adhiere al tallo del musgo y lo destruye desde dentro. Los análisis preliminares indican que afecta casi exclusivamente al musgo invasor y solo de forma marginal a otra especie de musgo, aunque los investigadores piden más estudios para confirmarlo. Se sospecha que se originó a partir de un hongo nativo que se adaptó para atacar a la especie invasora, lo que los científicos describen como un raro caso de autorregulación del entorno británico.
En el museo Amgueddfa Cymru de Cardiff, donde trabaja Greiff, el equipo analiza también muestras de herbario de los años 1880 para fechar la aparición del patógeno. Los investigadores subrayan que este control biológico natural podría ayudar a restaurar hábitats de turbera y bosque templado húmedo muy amenazados, sin los costes del control manual.
