Un equipo de investigadores ha resuelto el misterio de las heces cúbicas del wombat de nariz desnuda (Vombatus ursinus), el único mamífero conocido que defeca en forma de dados. El marsupial australiano, de hasta 35 kilogramos, expulsa cerca de 100 excrementos hexagonales al día para marcar su territorio, y la ciencia llevaba años preguntándose cómo un ano circular podía generar formas tan angulosas. La respuesta está en la propia anatomía intestinal. Los científicos diseccionaron dos wombats adicionales tras un estudio previo de 2018 y analizaron las capas de músculo y tejido del intestino. Encontraron dos surcos con mayor elasticidad y regiones de grosor y rigidez variables. Mediante un modelo matemático en 2D publicado en la revista Soft Matter, comprobaron que las porciones más rígidas se contraen más rápido y moldean los lados planos, mientras que las zonas blandas dan forma a las aristas finales. La peristalsis, irregular y mantenida durante varios días, completa el proceso al extraer agua y nutrientes. David Hu, biomecánico del Instituto Tecnológico de Georgia, explicó que estas secciones se comportan como bandas elásticas firmes que aprietan el material fecal. Por qué evolucionó esta característica sigue sin estar claro: la hipótesis más aceptada es que las caras planas evitan que los excrementos rueden al caer desde rocas y troncos donde los wombats depositan sus marcas. Los autores sugieren que el hallazgo podría inspirar técnicas de moldeado en la industria y servir para evaluar la salud de wombats en cautividad.
