El artículo "Some Things Just Take Time" de Armin Ronacher reflexiona sobre la creciente obsesión con la velocidad en el desarrollo de software y la creación de empresas, contrastándola con la realidad de que algunas cosas, como la construcción de proyectos duraderos y relaciones sólidas, requieren tiempo y paciencia. El autor argumenta que la búsqueda implacable de la rapidez, impulsada por la proliferación de herramientas de IA y la cultura de la "iteración rápida", está generando software de corta duración y erosionando la confianza entre empresas y clientes.
Ronacher observa que, si bien la velocidad puede ser útil en ciertas etapas, en áreas críticas como el cumplimiento normativo (SOC2, por ejemplo) o la construcción de una comunidad, la prisa es contraproducente. Intentar acelerar procesos que inherentemente requieren tiempo (como la maduración de un producto, la construcción de relaciones o la validación de un sistema) puede comprometer la calidad y la sostenibilidad a largo plazo. La analogía central del artículo es la de los árboles: un árbol de 50 años no puede ser replicado rápidamente, y de la misma manera, la confianza, la calidad y la comunidad se construyen con el tiempo.
El texto también aborda la tendencia de startups y proyectos Open Source a desaparecer repentinamente, sin una transición adecuada ni comunicación con sus usuarios. Esto, según Ronacher, refleja una falta de compromiso a largo plazo y una priorización de la velocidad sobre la responsabilidad. Además, critica la promesa común de que las herramientas de IA "ahorran tiempo", señalando que este tiempo liberado a menudo se llena con más trabajo, creando un ciclo de productividad insostenible.
En esencia, el artículo es una llamada a la reflexión sobre el valor del tiempo en el desarrollo de software y la importancia de priorizar la sostenibilidad a largo plazo sobre la gratificación instantánea. Ronacher aboga por un enfoque más paciente y deliberado, reconociendo que algunas de las cosas más valiosas en la vida, tanto en el ámbito personal como profesional, requieren una inversión de tiempo considerable para florecer. El acto de plantar un árbol, y esperar a que crezca, simboliza esta filosofía.
