Apenas cuatro horas después de que Anthropic confirmara la implantación global de marcas de agua invisibles en los textos generados por sus modelos Claude, el desarrollador Guillaume Meyer publicó en GitHub un código para eliminarlas. La herramienta se volvió viral, acumuló más de 20.000 guardados en X y atrajo a más de 100 colaboradores, mientras otros creadores la integraban en sus propios proyectos. Meyer explicó que actúa tanto por disentir con el etiquetado obligatorio de todo contenido sintético como por el reto técnico, y señaló que varios escritores freelance y creadores de redes sociales le han pedido ayuda para usarla.
La medida de Anthropic busca cumplir con el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, que desde principios de agosto obliga a proveedores como Anthropic y OpenAI a etiquetar audio, imagen, vídeo y texto generados por IA, so pena de multas de hasta el 3 % de la facturación anual. La técnica, bautizada SynthID y desarrollada por Google, introduce un patrón en la selección léxica indetectable para humanos. Hasta la fecha, 190 organizaciones —entre ellas OpenAI, Microsoft y Meta— han firmado el código de prácticas de transparencia de la UE.
Entre las alternativas de evasión figuran paráfrasis con sinónimos, reordenación de frases o traducción a dialectos con semántica distante como el árabe. Anthropic, que prepara una API de detección de texto, admitió que los contenidos muy editados o traducidos pueden perder la marca de agua.
