Este ensayo explora la idea de "la derrota como método", extraída de la experiencia de comunidades marginadas, específicamente el pueblo Bakhtiari de Irán y, por extensión, personas que enfrentan la derrota como una condición constante. El autor, Shahram Khosravi, utiliza la historia del pueblo Bakhtiari, despojado de sus tierras y recursos por la extracción de petróleo en el siglo XX, como un caso de estudio para ilustrar este concepto. La extracción petrolera, financiada por compañías británicas, modernizó Teherán pero dejó a los Bakhtiari en la pobreza, dejando atrás tuberías abandonadas que simbolizan la herencia colonial y la degradación ambiental.
La reflexión central del ensayo se inspira en la filosofía de Frantz Fanon, quien describió la experiencia de ser reducido a un objeto por la mirada del otro. El autor argumenta que la derrota, en lugar de ser un punto final, puede ser una fuente de conocimiento y resistencia. La clave está en afrontar la derrota con una "cara abierta", que representa la vulnerabilidad, la aceptación del riesgo y la negativa a esconderse ante la adversidad. Esta actitud permite generar formas de conocimiento que solo son posibles a través de la exposición y la experiencia directa del sufrimiento.
El ensayo extiende esta idea a la experiencia iraní, marcada por revoluciones fallidas y una sociedad plagada de problemas sociales y económicos. Se relaciona con la figura de Ali Shariati, quien intentó fusionar el pensamiento anti-colonial de Fanon con el Islam, y con la tradición de lamentación de Ashura en el Islam chiíta, un evento que simboliza la pérdida, el sufrimiento y la resistencia. Ashura, al igual que las elegías negras, se presenta como una forma de procesar la derrota y transformarla en un acto de memoria y reivindicación.
Finalmente, el autor propone que la perspectiva de los derrotados es la única capaz de generar un pensamiento crítico genuino, no como una postura de victimismo, sino como una forma de cuestionar cómo transformar la derrota en una oportunidad para la supervivencia y la creación de significado. El ensayo invita a reflexionar sobre cómo pensar desde las ruinas, desde la fractura, y a encontrar posibilidades de renovación incluso en las circunstancias más adversas.
