Right to Intelligence (RTI) es una iniciativa ciudadana que defiende el derecho de las personas a ejecutar modelos de inteligencia artificial en sus propios dispositivos, sin depender de plataformas en la nube ni de licencias gubernamentales. El movimiento parte de una premisa clara: la IA local es el próximo computador personal, una herramienta que el usuario puede descargar, poseer, ejecutar, estudiar, modificar y compartir, siempre que su uso sea legal.
El planteamiento diferencia dos planos. Por un lado, considera inaceptable que se exija una autorización previa para simplemente poseer o ejecutar un modelo de IA, por muy sencillo que sea el equipo. Por otro, respalda la persecución efectiva de los usos realmente dañinos: fraude, cibercrimen, material de abuso sexual infantil, acoso, deepfakes íntimos no consensuados, discriminación y sabotaje. La línea roja que propone el proyecto es la licencia obligatoria para usar la herramienta, no la regulación de su mal uso.
La iniciativa hace además una apuesta técnica: muchas tareas cotidianas de IA no requieren granjas de servidores con GPUs costosas, sino modelos abiertos de tamaño reducido capaces de funcionar en portátiles, equipos de sobremesa o teléfonos ya en manos del usuario. La ley, según RTI, no debería obligar a devolver a la nube cargas de trabajo legales y sencillas cuando el dispositivo puede asumirlas.
Para empezar a participar, el sitio ofrece guiones de llamada adaptados a cada estado estadounidense, pensados para contactar con representantes locales. RTI también busca colaboradores en investigación, divulgación, datos y mantenimiento del sitio, y facilita un correo de contacto para quienes quieran implicarse de forma más directa en la construcción abierta del proyecto.
