Scott Hanselman, al migrar su almacenamiento doméstico a una unidad UniFi UNAS Pro 8 con conectividad 10 Gigabit Ethernet, detectó que las transferencias de archivos se realizaban a solo 100-200 megabits por segundo, muy por debajo de lo esperado. Tras descartar como sospechosos la propia NAS, los discos, la caché SSD, el software Immich, la configuración RAID 6 y la firma SMB, el problema se aisló ejecutando iperf3 directamente entre su escritorio Windows y un miniPC Minisforum MS-01 con SFP+ de 10 GbE. La prueba mostró 133 Mbit/s en sentido normal y 1,33 Gbit/s en sentido inverso, confirmando un cuello de botella en el adaptador de red Intel E610-XT2.
El diagnóstico avanzó al revisar las estadísticas del adaptador con PowerShell, que revelaban casi un millón de paquetes descartados en recepción. Aumentar los búferes de recepción del valor por defecto (512) a 4096 eliminó los descartes y elevó el rendimiento a 5,15 Gbit/s. Sin embargo, el sentido de transmisión seguía en 313 Mbit/s. La solución definitiva llegó al desactivar Large Send Offload V2 para IPv4 en las propiedades avanzadas del adaptador: la misma prueba iperf3 pasó entonces a 7,03 Gbit/s. Una copia real con Robocopy sobre SMB alcanzó los 350 MB/s (2,8 Gbit/s sostenidos) hacia la NAS RAID 6.
El autor subraya que LSO es útil en la mayoría de contextos y que desactivar esta función no es una recomendación general, sino el resultado de su combinación particular de Windows con el adaptador Intel E610-XT2. La lección principal es que, cuando el almacenamiento es inexplicablemente lento, conviene aislar cada capa del sistema con herramientas como iperf3 hasta reducir el problema a un solo componente.
