Una demanda presentada contra la división de cable de Comcast denuncia que la gerente de una tienda en Plainville, Connecticut, sometía al vendedor con peores resultados mensuales a un ritual de humillación: atarlo a una silla en la oficina trasera y estrellarle violentamente una tarta de crema en la cara. La acusación, presentada por el exempleado David Figueroa, señala que la gerente Sully Fuentes Peterson grabó en vídeo las agresiones y obligó al resto de la plantilla a participar y a registrar sus propias grabaciones como parte de una estrategia para mejorar las ventas y las respuestas positivas en encuestas de satisfacción.
Figueroa fue contratado el 2 de febrero de 2026 como consultor de ventas minoristas y renunció el 27 de ese mismo mes, alegando despido constructivo. La demanda sostiene que Comcast fue negligente al no supervisar adecuadamente a su equipo directivo y al no detectar una práctica que consideraba previsiblemente dañina para los empleados. El texto reclama que la compañía conocía o debía conocer la existencia de esas políticas y que, pese a ello, permitió que se ejecutaran para impulsar los ingresos y la rentabilidad de la tienda.
