DeleteMe, fundado en 2010, es uno de los servicios más veteranos dedicados a eliminar datos personales de los intermediarios de información (data brokers). Junto con su competidor Incogni, opera contactando a esos intermediarios para que retiren direcciones postales, números de teléfono y correos electrónicos. La autora del artículo lleva usando DeleteMe desde enero y, aunque no elimina por completo las llamadas despam, ha notado una reducción y una limpieza de sus resultados en Google. Resultados similares obtuvo al gestionar una cuenta de Incogni para su madre.
La eficacia de estos servicios es difícil de medir porque en EE. UU. no existe una ley federal integral que regule el uso de datos personales por parte de empresas privadas; la mayoría de las normas son estatales y muy desiguales. California, por ejemplo, ofrece más protecciones que Missouri, donde vive la autora. Los intermediarios pueden solicitar verificación de identidad, rechazar la solicitud o ignorarla, lo que obliga a un seguimiento continuo.
Ambos servicios ofrecen un panel de seguimiento. El de Incogni se actualiza con más frecuencia y muestra un mayor número de sitios contactados, valorados por su velocidad y cumplimiento; DeleteMe genera informes cada pocos meses sobre un número menor de sitios. Jason Dalrymple, ejecutivo de DeleteMe, defiende esa estrategia más selectiva: enviar masivamente solicitudes puede introducir la información del usuario en bases de datos donde antes no estaba.
El servicio cuesta alrededor de 100 dólares al año, el usuario medio permanece tres años suscrito y la empresa presume de clientes de más de ocho años. No es una solución inmediata contra elspam, sino una estrategia a largo plazo para reducir la huella digital.
