El artículo de Allen Goodman, un ex-abogado defensor, expone una realidad incómoda sobre el sistema de justicia penal estadounidense: la desventaja inherente que enfrentan tanto los acusados como sus defensores públicos. Goodman, quien trabajó en la oficina del defensor público de Cook County (Chicago) entre 1996 y 2004, describe un sistema donde la defensa pública a menudo se ve comprometida por la falta de recursos, la sobrecarga de casos y la calidad variable de los abogados asignados. La anécdota de Chris Rock sobre la lectura de los derechos Miranda encapsula la percepción generalizada de que, si no puedes pagar un abogado, el gobierno te proporcionará uno inadecuado.
La oficina del defensor público se convierte en un refugio para abogados que, por diversas razones, no encajan en el molde tradicional, a menudo careciendo de interés en los detalles legales o la investigación exhaustiva. El artículo destaca la difícil situación de los acusados, quienes, tras pasar semanas en la cárcel del Condado de Cook (un entorno brutal y deshumanizante), a menudo se ven obligados a aceptar acuerdos de culpabilidad solo para salir de allí, incluso renunciando a sus derechos procesales. La relación entre el defensor público y el cliente suele ser compleja, requiriendo habilidades de psicólogo, médico y consejero para generar confianza en un momento de crisis.
Goodman describe la presión emocional de perder un caso, especialmente cuando se cree que la victoria era posible, y la práctica común de “tomar los casos ganadores a un juicio sin jurado y los casos perdidos a un jurado”. Existe incluso una especie de “impuesto al jurado”, donde los jueces pueden imponer sentencias más severas después de una derrota ante un jurado. La falta de recursos es una constante, con defensores públicos compartiendo un único investigador para múltiples casos. El artículo ilustra cómo la investigación exhaustiva, incluso algo tan simple como verificar la narrativa policial, puede revelar inconsistencias y falsedades, como en el caso de Deuce, donde la policía alegó haber visto drogas a la vista en un apartamento con ventanas cubiertas. En definitiva, el artículo ofrece una visión crítica y reveladora de un sistema de justicia que, a pesar de sus ideales, a menudo falla en proteger los derechos de los acusados.
