DeepSeek ha demostrado la capacidad de sus agentes de inteligencia artificial para optimizar el rendimiento de videojuegos en dispositivos móviles, logrando un aumento del 50% en los fotogramas por segundo (FPS) en Resident Evil 7. La prueba se realizó en un OnePlus 12R equipado con un Snapdragon 8 Gen 2, ejecutando el título a través de Winlator en un Mac. Inicialmente, el juego presentaba un rendimiento de 20 FPS, con un consumo energético elevado y temperaturas que provocaban un throttling térmico.
El agente Hermes, utilizando el modelo DeepSeek-V4.1-Flash, analizó el sistema mediante depuración por USB y identificó que el cuello de botella no era la potencia gráfica, sino el subsistema de entrada/salida y el ancho de banda de memoria. La solución implementada consistió en reducir la resolución de las texturas de 4.096 a 1.024 o 512 píxeles, disminuyendo el tamaño de la instalación de 25 GB a 8 GB, y eliminar archivos no esenciales hasta reducir la instalación a 13 GB. Para compensar la pérdida de calidad visual, se empleó la tecnología Snapdragon Game Super Resolution (SGSR) de Qualcomm, que reconstruyó la imagen desde 720p hasta 1200p.
El resultado final fue de 30 FPS estables, con un consumo de entre 5 y 6 vatios. Este caso ilustra cómo la IA puede delegar el diagnóstico técnico y la coordinación de optimizaciones complejas, como el uso de hardware existente (SGSR) y la gestión de recursos, en lugar de limitarse a explicar cómo hacerlo. Aunque no se trata de una nueva forma de renderizado, representa un avance tangible en la capacidad de los agentes de IA para intervenir directamente en el proceso de optimización de sistemas.
