Los iconos de Windows han evolucionado a lo largo de más de tres décadas al ritmo de las mejoras en resolución, profundidad de color y lenguajes de diseño, aunque su función esencial sigue siendo la misma: facilitar el uso del ordenador. Este artículo repasa esa trayectoria versión a versión. Los iconos fueron desarrollados por primera vez por Xerox PARC en los años 70 y más tarde adoptados por Apple Macintosh y Microsoft Windows, donde utilizan el formato propietario .ico.
Windows 1.x (1985) y 2.x (1987) empleaban iconos en blanco y negro de 32×32 píxeles. Windows 3.0 (1990) introdujo los 16 colores y un aspecto tridimensional diseñado por Susan Kare, quien estableció arquetipos que perdurarían en versiones posteriores. Windows 95 (1995) mantuvo los 32×32 píxeles y 16 colores por defecto, aunque su API Win32 ya soportaba iconos de 256×256 píxeles con 16,7 millones de colores. Windows 98 (1998) estrenó los 256 colores y un tamaño adicional de 48×48 píxeles para pantallas de alta resolución.
Windows XP (2001) marcó un salto cualitativo al soportar 32 bits con canal alfa, lo que permitió sombras translúcidas, efectos vidriosos y bordes suavizados. Windows Vista (2007) llevó el tamaño por defecto a 256×256 píxeles con la interfaz Aero. Windows 7 (2009) mantuvo buena parte de los iconos de Vista, pero inició el camino hacia un diseño más plano que culminaría en Windows 8 (2012) y, finalmente, en Windows 11, cuyo paquete de iconos fue rediseñado con el lenguaje Fluent Design introducido por Microsoft en 2017.
