Un aficionado sin experiencia previa en carpintería ni en tiras LED relata cómo, tras mudarse y buscar llenar un hueco en el salón, descartó la idea inicial y acabó embarcándose en la construcción de una lámpara de pared para el dormitorio. El proyecto arrancó en mayo de 2025 con la compra de un tablero de haya de segunda mano por 15 euros y se prolongó durante ocho meses.
La lámpara combina paneles laterales de madera de haya, perfiles de aluminio estandarizado como estructura interna y paneles de plexiglás retroiluminados con tiras LED direccionables SK6812. Para el control eligió el QuinLED Dig-Uno con el firmware WLED y una fuente de alimentación Meanwell de 75 W, componentes elegidos tras documentarse con vídeos y un asistente de IA.
El artículo detalla el proceso cronológicamente: la fase de planificación en agosto, el pedido de piezas y el modelado CAD en OpenSCAD en septiembre, una prueba de montaje con aluminio a finales de septiembre, la apuesta con compañeros de trabajo que le obligó a acelerar el ritmo en octubre, el corte del tablero en un makerspace local y la decisiva fase de noviembre centrada en resolver el anclaje a la pared sin que los soportes rompieran la estética.
El texto combina diario de proyecto con reflexiones sobre las decisiones de diseño —montaje oculto, equilibrio del centro de gravedad, fresado de cajeados en la madera— y admite que cada avance generaba nuevos retos de ingeniería.
