La empresa TSD, fundada en 2000 por Antonio Ramírez en Herencia (Ciudad Real) como negocio familiar dedicado a cámaras acorazadas y cajas fuertes para entidades bancarias, se ha consolidado como fabricante de vehículos tácticos blindados para la OTAN, cuerpos de seguridad y clientes internacionales. La compañía factura cerca de 130 millones de euros anuales y emplea a más de 600 personas en su entorno rural.
Su producto principal es el Íbero, un vehículo táctico 4x4 modular presentado en 2020 tras una década de desarrollo, del que ya se han fabricado unos 70 ejemplares. El modelo se ofrece en tres versiones, desde los 5 toneladas y 6 ocupantes de la variante LTV hasta los 15 toneladas y 12 plazas de la HTV, y puede configurarse como vehículo de asalto, vigilancia fronteriza, antidisturbios, puesto de mando o lanza-morteros. TSD actúa como fabricante de segunda fase: parte de chasis de Mercedes-Benz, Renault e Iveco y sobre ellos monta blindajes, comunicaciones y equipos específicos de misión, todo bajo la normativa STANAG de la OTAN.
Cerca de un centenar de unidades del Íbero se han vendido ya, la mayoría fuera de España, con presencia en Senegal y Costa de Marfil. La compañía estudia ahora su expansión a Chile y Argentina. Además de la gama militar, TSD produce furgones blindados para transporte de fondos con tecnologías patentadas y más de 5.000 vehículos policiales al año, de los que 1.500 son personalizados por encargo. El incremento del gasto europeo en defensa refuerza su posición como proveedor ágil y flexible.
