Databricks anunció el jueves que cerró una ronda de 5.000 millones de dólares con una valoración de 190.000 millones, muy por encima de los 1.000 millones que la compañía buscaba inicialmente. El cofundador y CEO, Ali Ghodsi, explicó a TechCrunch que la operación se precipitó tras una filtración de The Information durante la conferencia de la empresa en junio, que desató una demanda de 15.000 millones por parte de inversores. Para no disgustar a sus inversores históricos, Databricks decidió emitir más acciones y ampliar el tamaño de la ronda.
La ronda fue liderada por Coatue, con la participación de Blackstone, MGX, T. Rowe Price y el nuevo inversor Sixth Street Growth, entre unas dos docenas de fondos. La compañía explicó que su tasa de ingresos anualizados alcanza los 7.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 80 % y flujos de caja positivos. Su producto principal, un almacén de datos en la nube, aporta 1.500 millones y crece al 100 % anual, mientras que su base de datos para agentes, Lakebase, lanzada en junio de 2025, ya genera 100 millones en ingresos anualizados.
Ghodsi justificó la captación por el elevado coste de la inteligencia artificial: compromisos de varios miles de millones con los tres grandes hyperscalers y un equipo de investigación en IA de 100 personas. Databricks también ha acelerado las adquisiciones, con la compra reciente de Electric y la de la firma de ciberseguridad Panther en junio. Ghodsi reiteró su intención de salir a bolsa, aunque, mientras los inversores privados sigan mostrando tanto apetito, no parece haber prisa.
