El número de dabbawalas registrados en Bombay ha caído de unos 4.500 en 2018 a aproximadamente 1.500 en la actualidad, según la Asociación de Proveedores de Tiffin de Bombay. La pandemia y la consolidación del trabajo remoto e híbrido provocaron una caída drástica de la demanda de los tradicionales almuerzos caseros que estos repartidores llevan cada mañana desde los hogares hasta las oficinas en tren, bicicleta y a pie.
El sistema, organizado en su forma moderna en 1890 por Mahadeo Bachche con alrededor de 100 trabajadores, alcanzó su máximo con 4.500 dabbawalas repartiendo unas 50.000 fiambreras diarias. Hoy, una cuota mensual de 2.000 rupias (unos 21 dólares) compite con plataformas como Swiggy y Zomato y con la proliferación de cocinas fantasma. La Escuela de Negocios de Harvard lo estudió como ejemplo de logística de bajo coste y, en 2003, el entonces príncipe Carlos compartió una jornada con ellos durante una visita a la ciudad.
Trabajadores como Balu Bhagu Shinde, que perdió casi todos sus clientes a finales de 2020, o Mauli Bachche, que encadena los repartos con una segunda jornada como cobrador de ahorros hasta las 22:00, ilustran el coste humano. La asociación del sector plantea turnos que permitan compaginar la entrega matutina con trabajos a tiempo parcial, aunque su presidente, Ramdas Baban Karvande, reconoce que no puede garantizar la continuidad del sistema.
