Cada año, durante cinco temporadas, el actor Burt Reynolds recibió un Pontiac Firebird Trans Am negro y dorado nuevo, sin coste alguno, como regalo personal del entonces presidente de Pontiac, Alex Mair, en agradecimiento por el impulso publicitario que la película 'Smokey and the Bandit' (conocida en España como 'Los Caraduras') había dado al modelo.
El filme, estrenado en 1977, fue la segunda película más taquillera del año en Estados Unidos con una recaudación superior a 126 millones de dólares, solo por detrás de 'La guerra de las galaxias'. Pontiac había cedido cuatro unidades para el rodaje sin gastar un dólar en publicidad y, sin embargo, las ventas del Trans Am se dispararon con un extra de 25.000 unidades vendidas solo en 1978.
Reynolds, que regalaba la mayoría de los coches que recibía a familiares y conocidos, conservó el cuarto, subastado décadas después por 450.000 dólares. Al sexto año, los Trans Am dejaron de llegar. Cuando el actor telefoneó a Pontiac, el nuevo presidente, Robert C. Stempel, le respondió: "Ese era el presidente anterior. A mí no me gustan tus películas". El acuerdo informal se rompió sin más. Reynolds falleció en 2018, dos años antes de que Pontiac desapareciera como marca en la reestructuración de General Motors.
