Zach Holman repasa tres episodios en los que una iniciativa de contacto no solicitado transformó su trayectoria: conseguir plaza en Carnegie Mellon tras ser incluido en lista de espera —la universidad admite apenas entre un 1% y un 10% de quienes esperan en esa lista—, incorporarse a GitHub en sus primeros años tras responder a un tuit de Chris Wanstrath cuando la compañía apenas tenía ingresos y contrataba casi exclusivamente por afinidad, y convertirse en copropietario de un club de fútbol que lo llevó después a invertir en la Serie A italiana y a otros proyectos deportivos. Holman, cofundador de GitHub, sostiene que a pesar del «sesgo del superviviente», la práctica merece la pena: la mayoría de correos en frío fracasan, pero los que funcionan pueden redefinir una carrera. Aconseja enviar el mensaje con criterio, interés genuino y respeto, sin formularios genéricos ni postureo. Recuerda además que quien hoy escribe también puede ser mañana el destinatario de un mensaje en frío, por lo que recomienda abrir la puerta a currículos y propuestas no solicitadas, como él ha hecho al invertir en startups sin conexión previa. Concluye invitando a actuar con cautela y autenticidad: «podría salir bien, podría salir genial».
Cómo tres mensajes en frío cambiaron mi vida
Fuentes:
The Cold Email
