La periodista Patricia Díaz Gijón (vía The Payments Business Substack) compara cómo funciona un reembolso en tres sistemas de pago distintos: tarjeta Visa en San Francisco, Alipay por código QR en Hangzhou y Pix en São Paulo. La operación ilustra tres arquitecturas muy diferentes. En el caso estadounidense, la compra de unas zapatillas de imitación (185 dólares) activa una autorización instantánea de Visa y Chase, seguida de compensación y liquidación por Fedwire; el reembolso se gestiona mediante un chargeback, un mecanismo privado en el que la carga de la prueba recae sobre el comerciante y que puede acarrear multas y la pérdida del derecho a aceptar tarjetas.
En China, el pago de 1.399 yuanes vía Alipay —verificado con Face ID y liquidado al instante entre cuentas dentro de la propia plataforma— se procesa, desde 2018, a través de la cámara de compensación estatal NetsUnion, con visibilidad del banco central. Como el cargo ya está cerrado, Alipay no puede revertirlo: el comprador debe reclamar a la autoridad reguladora 12315, y si el vendedor acepta, se emite un nuevo pago en lugar de anular el original.
En Brasil, Pix (Banco Central, lanzado en 2020) liquida cada operación de forma individual e inmediata a través del sistema SPI. La devolución se realiza también de manera directa, sin una compleja disputa tipo contracargo. El artículo detalla comisiones, plazos y el papel del Banco Central como infraestructura pública, destacando que Pix es gratuito para personas físicas y cobra a los negocios mucho menos que las tarjetas.
