Un aficionado recuperó un Cricut Maker desechado que mostraba el mensaje "Machine deactivated" al conectarlo al software oficial. El dispositivo, en buen estado estético salvo los rodillos, había sido dado de baja por el fabricante, probablemente tras un reemplazo por garantía. Tras sustituir los rodillos, abordó el problema del bloqueo mediante varias estrategias: descartó reescribir una EEPROM en la placa base porque no localizó un chip accesible y carecía de depurador para el MCU; también descartó la interceptación del tráfico de red por las complicaciones de la fijación de certificados. La solución funcional consistió en colocar un Raspberry Pi RP2040 entre el ordenador y la máquina, actuando como proxy USB. Gracias a los ejemplos de TinyUSB en Arduino, el dispositivo detecta los paquetes que contienen el número de serie del Cricut y los sustituye por otro válido en pleno tránsito, sin que el software detecte la manipulación. Para ello fue necesario overclockear el RP2040 a 240 MHz, clonar los descriptores USB originales y montar el conjunto en una pequeña carcasa impresa. El autor señala otras alternativas posibles (parcheo de la aplicación, proxy Bluetooth, actualización de firmware) y no publica el código por posibles implicaciones con la legislación australiana de copyright. El método, poco amigable para el usuario medio, ilustra las vulnerabilidades del sistema de activación de Cricut y abre el debate sobre la posibilidad de que terceros bloqueen o registren unidades ajenas.
