Cómo mueren los médicos: por qué eligen un final distinto al de sus pacientes

Fuentes: How doctors die. It’s not like the rest of us, but it should be

El médico de familia jubilado Ken Murray publicó un ensayo que sacudió a la profesión al explicar por qué muchos médicos, ante un pronóstico terminal, rechazan los tratamientos agresivos que sí prescriben a sus pacientes. Murray relata el caso de Charlie, un cirujano ortopédico al que diagnosticaron cáncer de páncreas con un 5% de supervivencia a cinco años; en lugar de operarse, cerró su consulta y murió en casa meses después, sin quimioterapia ni cirugía. Frente a la muerte, los médicos suelen mostrarse serenos: conocen los límites reales de la medicina y temen sobre todo morir con dolor o solos. Saben que las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) rompen costillas y que la «atención fútil» en cuidados intensivos prolonga el sufrimiento sin recuperar la salud. Algunos llevan medallas grabadas con «NO CODE» o incluso tatuajes para evitar la RCP. Murray describe cómo la falta de planificación previa arrastra a las familias a decir «hagan todo» en urgencias, sin saber qué es razonable. Los médicos, presionados entre el miedo a demandas y la dificultad de comunicar malas noticias, a menudo acceden. El sistema de pago por servicio y la cultura médica refuerzan ese exceso. Murray propone que pacientes, familias y profesionales conversen con tiempo sobre el final de la vida para evitar encarnizamiento terapéutico.