Chris Hardie, administrador de sistemas en un periódico comunitario, explica cómo utiliza Nagios para supervisar la infraestructura tecnológica de una pequeña empresa. Tras evaluar alternativas como Zabbix, Prometheus, Grafana, Datadog, New Relic o UptimeRobot, eligió Nagios por su fiabilidad, bajo mantenimiento y escalabilidad sin coste adicional por monitor.
El despliegue se ejecuta en un droplet de Digital Ocean de 1 vCPU, 512 MB de RAM y 10 GB de disco, con un coste de 4 dólares mensuales más 0,80 dólares por instantáneas semanales. En la actualidad monitoriza 54 hosts y 104 servicios, entre ellos servidores web, certificados SSL, DNS, expiración de dominios, espacio en disco, copias de seguridad, VPN, squid proxy, redes de oficina y aplicaciones web con endpoints de salud. También supervisa las páginas de estado de unas 20 plataformas externas SaaS mediante comprobaciones que verifican el mensaje "All Systems Operational".
La instalación inicial le llevó aproximadamente un día completo y requirió sustituir Apache por Nginx, configurar certificados con Certbot, añadir una partición swap y habilitar Perl para plugins. Las alertas se envían a un canal de Slack y las críticas a su móvil mediante Pushover, con la posibilidad de ajustar el comportamiento frente al modo "no molestar". Para consultar el estado utiliza la app iOS easyNag.
Como medida de respaldo, un meta-monitor basado en Healthchecks.io verifica cada cinco minutos que Nagios siga enviando señales y avisa por correo, Slack y Pushover si deja de hacerlo.
