Este artículo analiza un fenómeno creciente en la economía digital moderna: la recompensa de la apariencia sobre la sustancia. El autor argumenta que el contrato social profesional tradicional —aprender a hacer algo bien, desarrollar una reputación y convertirla en oportunidades— ha sido roto por los algoritmos de las redes sociales, que optimizan por engagement y no por competencia real. Se utiliza el concepto filosófico de Harry Frankfurt sobre la 'bullshit' (superchería): a diferencia del mentiroso, el embustero no respeta la verdad ni intenta ocultarla, sino que simplemente busca parecer competente o seguro. El artículo examina LinkedIn como ejemplo paradigmático de esta dinámica, donde supuestos mentores venden consejos vacíos a desesperados buscando empleo, utilizando perfiles curados y seguidores inflados por bots. El problema se extiende a todas las plataformas de contenido: Twitter, Instagram, YouTube, TikTok, Medium y Substack. Finalmente, el autor señala que los Modelos de Lenguaje Grande (LLM) han colapsado el coste marginal de producir superchería convincente, industrializando lo que antes era un proceso manual. Cualquier persona con un navegador puede generar textos confiados y fluidos sobre cualquier tema sin conocimiento real. El resultado es una inversión de incentivos donde los profesionales cuidadosos que piensan profundamente y no presumen de competencias falsas son superados por quienes optimizan por visibilidad, enterrando el trabajo genuino bajo ruido vacío.
Cómo los algoritmos premian la apariencia sobre la competencia real
Fuentes:
The Rise of the Bullshittery
