Un ensayo personal en primera persona narra el proceso por el cual la autora pasó de la indiferencia a un rechazo frontal de la inteligencia artificial generativa. La autora, que se define como fotógrafa amateur y aficionado al diseño gráfico, repasa las etapas de su creciente rechazo: la aparición de ChatGPT, la decisión colectiva del sector tecnológico de apostar por la IA generativa, el uso masivo de contenidos públicos para entrenar modelos sin permiso de los autores, y la presión de los inversores que obligó a las empresas a incorporar funciones de IA en productos donde no aportaban valor. El texto critica la imposición obligatoria de estas funciones, las actualizaciones de privacidad que permitían usar datos de usuarios para entrenamiento sin opción de exclusión, y la ofensiva de la industria contra el sector creativo, al que se promete que la IA "hará el arte más accesible" mientras se sustituye a profesionales y se les acusa de capacitismo si protestan. También denuncia el acaparamiento de capacidad de fabricación de almacenamiento y memoria, que encarece el hardware y empuja hacia servicios en la nube. La autora sostiene que la industria prescindió del consentimiento desde el primer momento, comparando el discurso "te acostumbrarás o te quedarás atrás" con el lenguaje propio de situaciones de abuso doméstico, y concluye reclamando un reinicio completo del sector que sitúe el consentimiento como principio básico.
Cómo la IA me convirtió en su detractor: la desaparición del consentimiento
Fuentes:
The AI Hate Progression
