Artículo divulgativo sobre una limitación cromática cotidiana: los cian intensos que ven los ojos humanos quedan fuera de la gama sRGB, el espacio de color estándar de monitores, televisiones y la práctica totalidad de internet. El texto explica que el ojo solo dispone de tres tipos de conos que responden a longitudes de onda concretas sin identificar la longitud exacta, por lo que basta con estimularlos de forma diferenciada para reproducir casi cualquier color visible. La Comisión Internacional de la Iluminación (CIE) cartografió en 1931 todas las gamas visibles, pero al elegir los primarios rojo, verde y azul quedó fuera una amplia región de cian y verde azulado. Los fósforos empleados en los tubos de rayos catódicos agravaron el recorte, y el estándar sRGB heredó esa restricción. Las pantallas actuales (LED, OLED, QLED) podrían ensanchar la gama, y de hecho los teléfonos modernos y los Mac muestran un triángulo ligeramente mayor, aunque la mayoría de contenidos siguen limitados a sRGB. Las bombillas LED blancas habituales, basadas en un LED azul con fósforo amarillo, también reproducen mal los cian. La segunda parte, un atlas visual, indica dónde hallarlos: los filtros naturales. Las hojas transmiten la luz de forma más selectiva que como la reflejan, de modo que, en un bosque caducifolio a pleno sol, la luz filtrada por capas de hojas se purifica hacia los 550 nm y produce verdes y amarillos muy saturados, imposibles de capturar con una cámara convencional.
